El vuelo oceánico de las arañas

 El vuelo oceánico

de las arañas

Algunas arañas aprovechan las fuerzas electrostáticas para
elevarse en el aire. El fenómeno, documentado por el propio
Darwin, puede dar lugar a vuelos de distancias kilométricas.

Cuando en medio del océano nace una isla volcánica, los primeros
artrópodos terrestres en colonizarla suelen ser las arañas. A esos lugares
llegan gracias al impulso de los vientos. Pero ¿cómo alzan el vuelo? Hace
tiempo que los investigadores consideran que en este curioso fenómeno
intervienen dos mecanismos físicos: las fuerzas aerodinámicas del aire y las
electrostáticas causadas por la atmósfera. En los últimos años, varios trabajos han clarificado sus papeles respectivos y, en concreto, han
subrayado la contribución esencial de la electrostática.

En efecto, sin viento no hay viaje posible. Por lo general, el despegue de
estos animales tiene lugar con una brisa leve, un viento de no más de tres
metros por segundo. A causa de las turbulencias atmosféricas, tales brisas
van acompañadas de corrientes ascendentes que, al nivel del suelo, son del
orden de una fracción de metro por segundo. Por tanto, bastan unas
decenas de hilos para elevar las arañas más ligeras, cuya masa no supera
los 5 miligramos o menos.

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